La ecología popular es el estudio de los sistemas humanos que interaccionan con sus sistemas ambientales, con el término resaltando que la sociedad no puede separarse de la naturaleza.
La Sociedad Ecológica del Cibao, SOECI, comparte con la población y las novedosas autoridades nuestra reflexión sobre un grupo de temas relacionados con el Medio Ámbito, la Ecología y el avance sustentable de los ecosistemas, que necesitan mayor atención en la coyuntura de hoy que vive este país, que según nuestro juicio institucional merece particular atención, en la toma de resoluciones y en la ejecución de acciones poco comúnes inspiradas en los principios de conservación, avance sostenible y salvaguarda de la variedad biológica en sus manifestaciones.
La ecología popular como salida a la modernidad capitalista
La ecología popular es la ciencia de la relación de la gente con su ambiente natural y popular. Examina de qué manera se forman estas relaciones desde las distintas perspectivas que aceptan, no es una teoría puramente gráfica: su emprendimiento fundamental es comprender reinventar y editar la relación crítica entre el hombre y la naturaleza.
Al teorizar una exclusiva entendimiento de la relación popular con la naturaleza, la ecología popular proporciona puntos de partida definitivos: la raza humana se ha creado mediante un desarrollo natural de evolución, en el que, desde el comienzo, hubo oposición, rivalidad o sumisión entre la naturaleza y los humanos. En este desarrollo de avance popular y en las maneras de organización que han adoptado las sociedades, hay un vínculo con la evolución natural. Se puede meditar en la naturaleza prehumana – plantas y animales – como «primera naturaleza», la substancia activa y turbulenta de la vida orgánica que se lleva a cabo hacia una mayor dificultad y distinción, hasta llegar a la «segunda naturaleza» – humanos, humanos siendo conscientes de sí mismos . y consciente, con la capacidad de intervenir en el planeta natural.
¿Cuáles son los argumentos de la ecología?
Hay un concepto que sosten este movimiento: que el hombre debe mudar intensamente su accionar si lo que desea es complementarse a su ambiente.
Esto es, admitir que asimismo somos una parte de los ecosistemas. Por consiguiente, todo cuanto hagamos cambiará su equilibrio (Grau, 1985).
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